Deportes desde las sombras

Cuando piensas en “deportes”, ¿cúales son los primeros tres en tu lista? Seguramente respondas: baloncesto, volibol, beisbol, tenis, atletismo… Claro, ¿cómo no? Son vistosos, intensos, populares. Todo el mundo los conoce (o al menos la inmensa mayoría). Son practicados en todas partes del mundo; sus copas y torneos son vistas mundialmente; sus jugadores se han convertido en figuras públicas; sus espectadores y fanáticos se multiplican diariamente. Pero, y los demás deportes, ¿dónde quedan? ¿Qué tal, ping pong o que tal judo? Y ni mencionemos buzkashi, un deporte practicado en Afganistán.

Aunque, no nos vayamos tan lejos. Mantengámonos en el recinto riopedrense de la Universidad de Puerto Rico; un espacio cultural de compartir y aprendizaje, donde cohabitan variedad de personas, gustos, intereses, enfoques, metas. Limitémonos a revisar los deportes practicados en esta amplia institución. En un nicho en el cual estudiantes, profesores, entrenadores, padres, madres y otros se encuentran sumamente cercanos, sería dificil creer que información acerca de algo tan esencial como los deportes no circula con frecuencia ni con el énfasis que se asumiría por el Recinto.

Este es el caso de la UPR-RP, donde el público que conoce la información acerca de los deportes que se practican en él es escaso. La mayoría del estudiantado informado sobre los partidos o competencias de algún deporte cuentan con el conocimiento porque entrenan en el deporte o porque alguna amistad se encuentra en el equipo, según varios estudiantes entrevistados. Otros, declararon solamente conocer de los deportes practicados en la UPR mediante las Justas y ni siquiera asisten a todas las competencias. Igualmente, existen deportes de los cuales prácticamente ni se conoce. Si los deportes populares no reciben reconocimiento, éstos menos aún. Desafortunadamente, no existe gran publicidad para estos deportes que, al igual que aquellos más populares, desarrollan destrezas muy valiosas en aquellos que los practican.

Tal es el caso de salto con pértiga, en el cual la participación estudiantil es extremadamente baja y la propaganda de éste alrededor del Recinto es prácticamente nula. En una Universidad que cuenta con sobre 22,000 estudiantes, parece absurdo que el equipo de pértiga se componga de sólo seis estudiantes: cinco varones y una fémina. “Lo que pasa es que no tiene mucha promoción”, expresó Frances Ortolaza. “Por el momento soy la única nena. En la Asociación somos ya 3 ó 4. Pero que tengan marca y que hayan competido, sólo somos cinco en todo Puerto Rico… Por eso queremos que este deporte crezca”.

El entrenador de este evento, Jairo Escalona, de 35 años, aseguró que el deporte, además de desarrollar al atleta físicamente, lo desarrolla mentalmente estableciendo relaciones y vínculos con otros deportistas, desarrollando disciplina y liderazgo, creando motivación y entusiasmo. Para él, el deporte fue, igualmente, una oportunidad de becas, estudios y reconocimientos. Estos deportes “menos populares” son fuentes de oportunidades, pues existen muchas posiciones por llenar, tal como en salto con pértiga en el cual aún no existen tantos competidores. Entre los más reconocidos en el equipo de la UPR-RP, se encuentra Yeisel Cintrón, quien ha ganado diversas medallas y  representado a la Universidad y a Puerto Rico en numerosas competencias incluyendo las Olimpiadas 2008.

El interés de los integrantes del equipo de salto con pértiga por el desarrollo de su deporte los condujo a fundar durante el pasado mes de agosto la Asociación Nacional de Pértiga de Puerto Rico con la cual pretenderán obtener marcas, recaudar fondos para sufragar los gastos de competencias y obtener mayor exposición, publicidad y reconocimiento. La Asociación está compuesta, mayormente, por estudiantes de la Universidad, por lo cual llevan a cabo la mayoría de sus actividades en el Recinto.

Al contrario de lo que se piensa, los deportes menos populares son deportes que requieren mucha destreza y mucha preparación tanto mental como física. Al preguntarle a Christian Marrero si consideraba el tenis de mesa un deporte válido, éste asintió decididamente y con gran entusiasmo. “No es como mucha gente dice, que el ‘ping pong’ (como le llaman comúnmente) es algo que tu juegas en tu marquesina…”, expresó el estudiante becado en la Universidad de Puerto Rico por tenis de mesa. “Es un deporte dinámico y uno crea resistencia como en cualquier otro deporte. Uno entrena duro y tiene muchos beneficios atléticos como reflejos, velocidad, rapidez…”, afirmó. Igualmente, consideró que era un deporte que desarrollaba muchas áreas motoras, como la coordinación, y destrezas mentales.

Sin embargo, a pesar de los beneficios que provee su práctica, el jóven consideró que es un deporte que, fuera de quienes lo practican, no tiene casi auge en Puerto Rico y mostró cierto disgusto al notar cómo, usualmente, el público puertorriqueño muestra un grado mayor de respeto y admiración a jugadores de otros países, en especial los asiáticos, mientras que “a nosotros mismos que estamos jugando, su propia sangre, no nos dan el respeto”.

Poder tener control sobre una esfera de tan sólo 40 milímetros de diámetro que recorre una mesa rectangular de meramente 2.74 metros de largo a 125 millas por hora, no es cosa fácil. Según Marrero, el entrenamiento que requiere la práctica tenis de mesa es mucho más complejo de lo que muchos imaginan, pues quienes compiten practican cinco, a veces seis, días en la semana por cuatro horas diarias. Los jugadores son entrenados tanto física como mentalmente, puesto que la concentración necesaria para competir efectivamente es uno de los factores más importantes del deporte.

En el caso del judo, en una escala del 1 al 10 de popularidad, el ex alumno y actual maestro de judo en la Universidad, Luis González, de 40 años, determinó que el deporte se encontraba entre 4 ó 5. El además asistente de Hiromi Tomita, entrenador del equipo de judo de la UPR-RP, expresó cómo las personas usualmente asocian este deporte con “eso de dar puños y patadas”, a pesar de no tratarse enteramente de eso. Éste, aparte de ayudar en la eficiencia física ayuda en la eficiencia mental, la aptitud psicológica y la concentración, según el exalumno. La falta de promoción y educación en cuanto al deporte, cuyo nombre significa “camino a la excelencia”, causa malentendidos e ideas erróneas acerca de él. “Las personas no conocen mucho del deporte a pesar de que lleva mucho tiempo en PR”, planteó un poco desilucionado.

Sin embargo, ¿será ésta la única razón por la cual deportes de esta índole no obtienen tanta popularidad? Según González, hay que tomar en cuenta la mentalidad puertorriqueña, debido a que “a veces no somos tan disciplinados como para poder atender un deporte como éste, que requiere una disciplina de 24 horas”. Desde lo que comes hasta las horas que descansas son aspectos que forman parte del entrenamiento para ser un competidor eficaz. “Tienen que luchárselo”, afirmó.

El amor por sus deportes y su firme convicción de lo beneficiosos que son éstos para quienes los practican, han hecho que estos deportistas y entrenadores sientan una gran preocupación por la expansión de estas actividades. Desde levantamiento de pesas o salto a lo largo, hasta tiro de disco, pesa o javalina, sin importar qué se practique, el deporte desarrolla aspectos muy importantes para la vida diaria. Como ha sido establecido por científicos, expertos, profesionales y deportistas: los deportes son beneficiosos para la salud, tanto mental como física, del ser humano. Así, ya sea por curiosidad o meramente entretenimiento, todo el estudiantado está siempre invitado a involucrarse en los deportes de su Universidad, en especial en aquellos que aún no son tan reconocidos, comenzando por las prácticas y entrenamientos todos los días, luego de las 4:00 de la tarde, en el Complejo Deportivo.

 

Published in Paréntesis,  20th edition, March-April 2012.

Publicado en Paréntesis, edición 20, marzo-abril 2012.

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